Perfil de las personas a las que está destinado el Centro

 

Perfil de las personas a las que está destinado el Centro.

 POBREZAS JUVENILES Y EXCLUSIÓN

Para definir esta Propuesta nos situamos previamente en el contexto social actual. La pobreza siempre ha supuesto una carencia, una dificultad para acceder a la vida social; por eso, Don Bosco y Madre Mazzarello se fijaron en los jóvenes que la sufren. Hoy día la imposibilidad de acceder a la vida social se denomina exclusión. Este concepto va más allá del hecho meramente económico, al que se refiere el concepto tradicional de pobreza. La exclusión social supone la limitación del acceso a la educación, la cultura, la vivienda, el trabajo, etc. Es, como ya hemos dicho, la imposibilidad de alcanzar el reconocimiento de la propia dignidad humana, el ejercicio de la ciudadanía.

 

Un mejor conoci­miento de la sociedad actual ayuda a interpretar mejor las situaciones en que se encuentran los excluidos, a conocer las causas que generan exclusión y a luchar contra ellas, superando sus consecuencias negativas en la vida de los jóvenes.

La pobreza –especialmente la económica- y la exclusión presentan hoy varios aspectos importantes:

  • No son realidades coyunturales sino estructurales. Son las estructuras sociales las que las provocan. La pertenen­cia a ciertas estructuras sociales facilita la entrada del joven en el círculo de la pobreza y la exclusión.
  • No tienen una única dimensión, por lo que la intervención sobre ellas ha de ser de carácter integral. No se trata, pues, de solucionar un tema económico, sino de capacitar a la persona para que esté en condiciones de ejercitar la ciudadanía.

 

La pobreza y la exclusión tienen manifestaciones que afectan principalmente a los jóvenes:

  • La creación de bolsas de marginación en la periferia de las ciudades.
  • La desestructuración de las familias. La existencia de un colectivo de personas en paro eventual y de larga duración o con contratos precarios.
  • La exclusión de grupos de jóvenes, en su proceso de inserción social, que los hunde en situaciones de riesgo (alcohol, droga, agresividad, intolerancia, abusos, malos tratos, sectas, experiencias alienantes del tiempo libre…), derivadas del fracaso educativo.
  • Las pobrezas que afectan especialmente a la mujer: la manipulación de los medios de comunicación social, la discriminación laboral, la explotación sexual, los abusos y malos tratos, los embarazos de adolescentes, la prostitución, la exclusión del trabajo remunerado, las consecuencias del trabajo sumergido.
  • Las diferencias económicas entre países del Norte y del Sur, que provocan movimientos migratorios, como simple mano de obra barata, del Sur al Norte. Se empieza a detectar un fenómeno similar en los países del Este.

 

ATENCIÓN A LOS JÓVENES EN DIFICULTAD: UN COMPROMISO SALESIANO CONSTANTE

 

  1. a) NUESTROS ORÍGENES

La experiencia de Don Bosco es iluminadora. Él empezó con un análisis de la realidad, recorriendo las calles de Turín, que iniciaba su industrialización. Allí va conociendo a los jóvenes necesitados que estaban en la calle y que provenían de la inmigración rural; la separación de las familias y la falta de medios los colocaba en una situación de riesgo. El ambiente que más le conmocionó fue el de las cárceles de jóvenes y el de las ejecuciones de algunos de ellos con solo veinte años. “Me horroricé al ver grupos de jovenzuelos entre los 12 y 20 años, sanos, robustos, de ingenio despierto, que estaban allí ociosos, faltos de higiene, de alimento material y espiritual”.

De esta experiencia, surgió en Don Bosco la necesidad de ofrecer a aquellos jóvenes un lugar donde pudieran ser acogidos y una propuesta educativa que respondiera a sus necesidades.

Don Bosco quiere, en primer lugar, prevenir estas experiencias negativas, acogiendo a los jóvenes que llegan a la ciudad de Turín en busca de trabajo, a los huérfanos y a los abandonados, porque sus padres no pueden o no quieren hacerse cargo de ellos.

 

También, María Mazzarello va descubriendo las necesidades de las niñas y jóvenes de Mornese. Y se propone como objetivo promocionarlas mediante un oficio que les ayude en su desarrollo y dignidad personal. Pronto surgirá con el taller la acogida de las huérfanas, dando así respuesta a las pobrezas juveniles de su entorno.

 

Don Bosco, junto con María Mazzarello, dieron vida a familias religiosas y a grupos de seglares claramente comprometidos en la educación de los jóvenes y las jóvenes más pobres y excluidos, porque estaban convencidos de que en manos de la juventud están los recursos para un mundo más humano. Ellos apostaron por una pedagogía característica, que confía en las fuerzas interiores de los jóvenes y en su capacidad de regeneración personal y social.

 

  1. b) LA RESPUESTA DE LA FAMILIA SALESIANA

La opción por la juventud pobre, abandonada y en peligro ha estado siempre presente en el corazón y en la vida de la Familia Salesiana, desde Don Bosco hasta hoy. Dicha opción ha impulsado en todas partes una gran variedad de ofertas, de estructuras y de servicios a favor de los jóvenes pobres y excluidos, siguiendo el compromiso educativo inspirado en el Sistema Preventivo.

La situación actual de nuestra sociedad nos desafía a buscar nuevos caminos. La pobreza crece cada día más, hasta presentar una dimensión trágica, que hiere a muchas personas y comunidades, especialmente a los jóvenes, hasta llegar a ser una realidad estructural y global en su vida. Podemos hablar también de nuevas pobrezas y, por consiguiente, de nuevas formas de marginación; entre ellas, nos preocupan, sobre todo, las que comprometen las posibilidades de crecimiento de los jóvenes, las pobrezas juveniles.

La Familia Salesiana, por vocación, se siente comprometida a ofrecer respuesta a las situaciones más urgentes de jóvenes en dificultad. Un ejemplo de ello es el servicio específico y especializado del Centro Periferia en el campo de la exclusión juvenil.

Este Centro y servicio presentan un modelo nuevo desde el punto de vista pedagógico y salesiano, y exigen competencia profesional, programas especializados y la colaboración con las instituciones civiles. En estas obras se están desarrollando también formas adecuadas de participación y de voluntariado.

Esta realidad nos exige explicitar la identidad salesiana de nuestra respuesta y de la prevención de las diversas formas de exclusión juvenil.

Los destinatarios del Centro de Día Periferia son los/as menores y jóvenes que necesiten de atención específica y que por criterios de protección, territorialidad e idoneidad del recurso sean remitidos y/o inscritos en este centro. Esta franja de la población es la que sufre más crudamente las consecuencias de las situaciones conflictivas y carenciales producidas por el entorno. Los destinatarios, por tanto, son el interés central de este proyecto y siempre se hace especial hincapié en aquellos menores nominales derivados por los agentes sociales (toda la intervención y actividades del proyecto quedan dirigidas preferentemente a las personas que viven en riesgo de exclusión social).

 

El Centro de Día Periferia tiene un carácter abierto, en su conjunto, trabajando con grupos educativos. El número de destinatarios al que se atiende, entre todos los grupos educativos está en más o menos setenta y cinco personas, entre los que se encuentran los menores nominales o sujetos de justificación, derivados o no por la Dirección Territorial. Estos últimos son atendidos a jornada completa, por el tipo de seguimiento que se les realiza y el tipo de servicios que se les presta.

 

El proyecto queda dividido básicamente en dos franjas de edad:

1.- De 16 a 18 años. Serán atendidos en grupos educativos en número no superior a doce conjuntamente, en horario de 9’00 a 14’00 horas, trabajando básicamente la inserción social y laboral. Se podrán hacer excepciones de edad tanto por arriba de los 18 años, como por debajo de los 16 años, atendiendo a la peculiaridad y necesidad de cada caso.

2.- De 6 a 16 años. En horario de 13’30 a 20’30 horas, trabajando básicamente la atención e inserción social, el seguimiento escolar, el apoyo familiar y la atención educativa, psicopedagógica y logopédica de cada menor o joven atendido. En determinadas intervenciones y actividades se podrán atender jóvenes mayores de 16 años en esta franja horaria.

 

Plazas:

El número de plazas estará limitado por las prestaciones y actividades que se desarrollen, capacidad del centro y personal de atención, pero en todo caso deberá estar ordenado por grupos educativos no superiores a 12 plazas a jornada completa. En el caso de atender a niños/as y jóvenes sometidos a medidas judiciales, el grupo educativo no superará las 6 plazas, también a jornada completa.

El número de plazas por grupo educativo podrá ser menor, cuando la problemática concreta del/la joven, y/o el medio en el que se desarrolle así lo requiera.

 

Criterios de admisión:

 

  1. a) Menores de 6 a 18 años, en situación de riesgo social, que necesiten de atención específica y que por criterios de protección, territorialidad e idoneidad del recurso sean remitidos y/o demanden ellos mismos ser inscritos en este centro.

Entendiendo en situación de riesgo social:

– Aquellos menores que viven estados carenciales, especialmente aquellas provenientes del abandono de las funciones paternales y familiares.

– Aquellos menores que hacen “vida de calle”.

– Aquellos menores que viven en barrio desfavorecidos, prioritariamente del barrio de Rovella de Valencia.

– Aquellos menores que viven en violencia doméstica y afecto inestable.

– Aquellos menores con problemas de conducta y agresividad en las relaciones.

– Aquellos menores con escaso rendimiento escolar y fracaso académico.

– Aquellos menores que viven en contexto de consumo de drogas y en inicio del consumo.

– Aquellos menores que se inician en los primeros delitos.

– Aquellos que presentan mayor dificultad de aprendizaje.

  1. b) Tendrán prioridad de ingreso aquellos menores que venga motivado por resolución administrativa de la Dirección Territorial de Valencia de Bienestar Social, así como de los servicios sociales municipales.
  2. c) Ajustarse la demanda a las ratios de personal y capacidad del centro.
  3. d) Podrán ser admitidos otros menores con circunstancias personales menos adversas, siempre y cuando lo permitan las ratios de personal y capacidad del centro, y así convenga para el conjunto de los menores atendidos.

 

Criterios para no admitir a un menor en el Centro:

  1. a) Todo menor que no reúna ninguno de los criterios de admisión.
  2. b) Aquel menor que se entienda que el recurso no es apropiado para su educación o su momento evolutivo.
  3. c) Aquel menor que voluntariamente no quiera participar de las actividades del Centro.
  4. d) Aquellos menores que por su comportamiento negativo impide una labor educativa con él y perjudica al resto de menores que atiende el Centro.
  5. e) Aquellos menores que estén sancionados por faltas muy graves, y se vean inmersos en un período de sanción temporal de expulsión del centro.
  6. f) Cuando las plazas del centro estén todas ocupadas.

La decisión de admisión o no admisión de los menores será tomada por el Equipo de Seguimientos Educativos a propuesta de la Dirección del Centro, según los criterios anteriores.